Zelmira Castro, mejor alumna de la I Maestría en Derecho Público

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Palabras de la Msc. Zelmira Castro Galeano, Alumna con mejor promedio de la promoción durante la Ceremonia de Clausura de la I Maestría en Derecho Público del Instituto de Estudio e Investigación Jurídica (INEJ)

Honorables miembros del presídium, estimados docentes, queridos familiares, apreciados compañeros, señoras y señores; gracias a todos por acompañarnos en este momento tan especial.
Es para mí un verdadero honor dirigir estas palabras en la ceremonia de graduación de la “I Maestría en Derecho Público”, ofrecida por el Instituto de Estudio e Investigación Jurídica (INEJ), la que nos ha permitido afianzar, actualizar y profundizar nuestros conocimientos en las diferentes áreas del Derecho Público (Derecho Constitucional, Derechos Humanos, Derecho Administrativo, Derecho Penal y Derecho Procesal Penal); proporcionándonos herramientas teóricas-prácticas que nos permitirán desarrollarnos en nuestras actividades profesionales, privada o pública, inspirados en los valores y principios de la justicia, la libertad, el respeto a la dignidad de las personas, a los derechos humanos y a los principios que constituyen el Estado Constitucional de Derecho.

Conversando con algunos compañeros, coincidimos en que la experiencia que hemos tenido en esta Maestría de Derecho Público, iniciada en noviembre del 2010, es extraordinariamente enriquecedora, tomando en consideración el grupo heterogéneo de profesionales del derecho que participamos (funcionarios de la Asamblea Nacional, Poder Judicial, Procuraduría General de la República, Ministerio Público, Ejército de Nicaragua, Abogados Litigantes, entre otros) y la metodología semipresencial, con participación en los foros a través del Aula Virtual, lo que nos permitió intervenir activamente en los debates, intercambiando conocimientos, experiencias y por qué no decirlo, en algunos casos, las dudas; todo ello implicaba una constante retroalimentación y ayuda mutua para el logro del aprendizaje.

Sinceramente, no fue fácil compatibilizar las exigencias propias de trabajos tan absorbentes como los nuestros, sometidos a un nivel creciente de presiones con los foros en línea y las clases presenciales, la exigencia de los trabajos en grupos, las horas de estudio que implicaba preparar cada trabajo en los diferentes temas de cada módulo, en más de una ocasión coincidimos en horas de la media noche o de la madrugada en los foros y como olvidar las estresantes evaluaciones en línea.

Muchas veces pensábamos que no íbamos a terminar un trabajo, o que no alcanzaríamos a estudiar el material didáctico recomendado, o que el tiempo o las energías se nos agotarían. Pero sin embargo, como buenos profesionales disciplinados, teníamos claro que debíamos cumplir con las exigencias, estudiando más allá de lo que nos presentaban los profesores, debiendo investigar para estar más seguros del terreno en que estábamos; finalmente cumplimos con cada trabajo, con las fechas, con más de alguna llamada a nuestros profesores, para confirmar o asegurarnos que habían recepcionado correctamente los trabajos o tareas, para no quedar fuera de plazos.

No era raro enfrascarnos en interesantes discusiones con los compañeros, bajo la vigilancia de los docentes, que se permitían intervenir desde su ámbito y compartir sus experiencias. Desde la mirada de alguien que tuvo la oportunidad de participar en la maestría, esta experiencia ha sido muy valiosa, desde el punto de vista de la sistematización, la metodología aplicada, en especial los trabajos que obligaban a interactuar y sacar lo mejor de cada uno, para lograr una meta, y la interrelación con distintas miradas, aportaron un enriquecimiento personal y profesional tremendamente valioso que culmina el día de hoy en esta ceremonia de titulación.

Nada de lo que anteriormente relatado hubiese sido posible sin la ayuda de Dios y el apoyo de nuestras familias (padres, esposos, esposas e hijos) que permitieron en muchas oportunidades el tiempo y espacio para poder responder a las exigencias del programa, para ellos nuestro profundo y amoroso agradecimiento; pero tampoco podemos obviar el apoyo y acompañamiento de un equipo docente de lujo, integrado por distinguidos especialistas nacionales y extranjeros, quienes compartieron, sin reserva alguna, sus conocimientos y experiencias, para ellos también nuestro eterno agradecimiento.

Ahora como egresados, nos queda por tanto afrontar con responsabilidad los desafíos profesionales a los cuales nos veremos enfrentados, con una clara orientación para aportar nuestros conocimientos en pro de la sociedad.

Concluyo mi intervención, instando a las autoridades del Instituto a continuar impulsando estos estudios de formación superior manteniendo la calidad académica, asimismo me permito motivar a los jóvenes graduandos a continuar preparándose y a los menos jóvenes como yo, a asumir el reto de que nunca es tarde para continuar.

Finalmente, en cuanto al motivo de mi intervención en esta ceremonia, solo me queda citar lo expresado por Gabriel García Márquez en su Discurso de aceptación del Premio Nobel en 1982: “El reconocimiento que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano”

Muchas gracias.

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4 comentarios

  1. Gioconda dice:

    Muy bueno Doctora, como siempre, la primera en sus estudios.

  2. Elaine dice:

    Muchas felicidades ese efuerzo no fue en vano fue un exito

  3. Jorge Luis Dubon Moreno dice:

    El reconocimiento que sin Dios nada es posible, es el principio de la sabiduria (salmo I), ver pelicula Invictus.

  4. Armando Montes dice:

    Felicidades Zelmira! Tu siempre eras de las mas esforzada y mejor alumna en la secundaria, te recuerdo mucho. Nuevamente felicidades por tu exito. Hasta pronto.

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