Manual de derecho penitenciario nicaragüense, por Darvyn Centeno Mayorga, Profesor e Investigador del INEJ

manuel de derecho penal nicaraguense darvyn centeno mayorga portada

Prólogo

Para mi constituye un honor prologar El Manual de Derecho penitenciario obra de naturaleza académica, primera que se escribe en Nicaragua además, elaborada por un experto penitenciario nacional, una de las personas que formó parte, en el proceso de reforma, del equipo de trabajo de la reforma penitenciaria nicaragüense, me refiero al profesor Msc. Darvyn Centeno Mayorga, Profesor e Investigador del Instituto de Estudio e Investigación Jurídica (INEJ).

El proceso de reforma penitenciario en nuestro país es reciente y nada pacífico, como puede observarse en la obra de Centeno Mayorga, la institución penitenciaria desde su origen estuvo regulada previamente por normas dispersas y coyunturales. Fue hasta 1996 que se presentó el primer intento serio de reforma con la Ley Orgánica del Sistema Penitenciario Nacional, pero que fue frustrada por los avatares políticos, hasta que en el 2003 se aprobó la Ley 473/2003 Ley del Régimen Penitenciario y ejecución de la Pena, 11 de Septiembre, actualmente vigente, y en el 2011 la Ley No. 745, Ley de Ejecución, Beneficios y Control Jurisdiccional de la Sanción Penal. Tuve el privilegio histórico de participar en el proceso de reforma penitenciaria desde su génesis hasta el final, bajo el paragua del Instituto de Estudio e Investigación Jurídica (INEJ), y otras instituciones. El equipo de reforma estuvo integrado por un grupo de expertos en cual se encontraban Silvio Grijalva Silva y Darvyn Centeno Mayorga, ambos profesores e investigadores del Instituto de Estudio e Investigación Jurídica (INEJ), y quien prologa. El primero, Grijalva Silva, co-redactor directo de ambos esfuerzos penitenciarios (1996 y 2003) y, el segundo, Centeno Mayorga, que estuvo a cargo de una etapa nada pacífica y muy sensible, de revisión y aprobación institucional del documento, que posteriormente se discutiría y aprobaría con éxito en la Asamblea Nacional.

La obra que presenta el profesor Centeno Mayorga nos permite hacer un recorrido desde los antecedentes del derecho penitenciario, la fuente del mismo en Nicaragua, los principios constitucionales que está cimentado, los establecimientos penitenciarios, los órganos, el régimen y tratamiento penitenciario, régimen disciplinario hasta las prestaciones penitenciario. Un manual conformado por el desarrollo del Derecho penitenciario nicaragüense y de una gran claridad de su organización y estructuración, que permitirá, sin duda, a la comunidad jurídica, contar con una valiosa herramienta orientadora y clarificadora para su labor en el ámbito penitenciario nacional.
Esta obra aparece en un contexto oportuno, la crisis de mundo penitenciario en el hemisferio, y de nuestro país. La sobre confianza en la justicia penal, de la privación de libertad en particular, para abordar y resolver los problemas de naturaleza humana y social es una característica endémica de las naciones, incluyendo la nuestra. Subyacente a esto se encuentra la creencia en la eficacia del castigo que no está basada en la realidad. A pesar de los numerosos llamamientos para el refreno, muchos países han incrementado el alcance de la ley penal y la confianza en las consecuencias jurídico-penales. Todos estos factores, por otra parte, han contribuido, en todo caso, a la sobrepoblación en las prisiones, y a la extensión del sufrimiento humano.

El panorama penitenciario latinoamericano presenta una situación claramente insatisfactoria e inadmisible, tanto en lo atinente en sus objetivos y a su organización como en lo que respecta a los establecimientos penales, a la población reclusa, al personal penitenciario, a los programas de rehabilitación y al respeto de los derechos humanos de las personas privadas de libertad. En la mayoría de los países de la región, la institución penitenciaria constituye además uno de los sectores más deficientes del sistema penal y presenta un cuadro de mayor gravedad, con problemas que tienen que ver con la vida, la seguridad, la salud de miles de personas, y con la vulneración de éstos y otros derechos fundamentales. Hay que recordar, que la persona cuando se le condena a prisión, lo único que pierde, es su libertad individual, pero no el resto de sus derechos, libertades y garantías, muchos menos, su dignidad. Precisamente, nuestra Nación según proclama la Constitución Política (Cn.), descansa en el “principio del respeto de la dignidad humana” (art. 5)

Un ejemplo de la consecuencia de dicho problema lo constituye el subtema de “los presos sin condena” el más alarmante, por cuanto se trata de personas privadas de libertad que no han sido formalmente condenadas, pero que están cumpliendo de hecho o materialmente una condena, aunque un gran número de ellos serán posteriormente declarados inocentes (sobreseídos o absueltos). Estas personas privadas de libertad, están teóricamente amparados por el principio de culpabilidad (nulla poena sine culpa), que significa que la pena sólo puede fundarse en la constatación de que puede reprocharse el hecho a su autor, y por la garantía procesal del principio de inocencia (Arto. 34 inc. 1 Cn.), que significa que el estado de inocencia perdura mientras no se declare la culpabilidad de la persona.

Todo esto es producto, entre otras cosas, del uso exorbitante del encarcelamiento –preventivo, que usado como una pena adelantada- que ha traído un notable agravamiento de las consecuencias que acompañan a la cárcel. Que las condiciones de salud, alimentación, higiene, de visitas, de seguridad personal, entre otras, se han visto notablemente deterioradas, y que los porcentajes de hacinamiento alcanzan niveles alarmantes, contraviniendo abiertamente las condiciones establecidas o las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, que la prisión no puede implicar trato o penas crueles, inhumanos o degradantes, este estado de cosas, no solo es impresentable, sino que además es urgente corregirlo. El PNUD en el año 2000, publicó una interesante investigación sobre la Población de privados de libertad, en el marco de un proyecto denominado Acceso a la justicia en Centroamérica y Panamá, y concluye expresando, entre otras cosas que, “el hacinamiento es un factor de deterioro y destrucción de las escasas instalaciones y de la provisión de los alimentos con que se cuenta.” Además, indica la misma investigación, “en los centros penales de la región se evidencia una insuficiencia inversión social en materia de infraestructura y prestación de servicios, que no puede proporcionar siquiera un espacio mínimo a cada recluso, con consecuencias nefastas en ámbitos cono la higiene, la salud, la alimentación y las alternativas laborales y educativas; así como en aspectos de mayor complejidad como el incremento de la agresividad y violencia intra carcelarias.

La crisis penitenciaria no puede analizarse aisladamente, sino de forma integral en el marco del sistema de justicia penal, sistema que exhibe un gran sesgo en su accionar criminalizando desproporcionadamente a las personas más vulnerables y con menor poder, y que esta manera de accionar se ve agravada en la actualidad en que grandes volúmenes de población se encuentran bajo los niveles de pobreza y miseria.
En este sentido los Estados, como el nuestro, deben generar y apoyar las reformas necesarias para que dentro de los mecanismos constitucionales y democráticos, se pueda mantener la dimensión y operatividad de sus sistemas penales dentro de límites racionales y para que no superen el número de presos que puedan custodiar en condiciones dignas y contemplar la posibilidad de formas no punitiva de resolución de conflictos en las reformas penales y procesales penales, limitando el uso de la prisión preventiva, e introduciendo una gama de sanciones no carcelarias para brindar a los jueces un amplio abanico de posibilidades para resolver los casos de la justicia penal. Sin embargo, como expresa Silvio Grijalva Silva, la mayoría de los sistemas penitenciarios de América Latina se enfrentan con el grave problema del aumento regular de la población penal, debido sobre todo a un mayor uso de la prisión; para todos es sabido que la pena privativa de libertad, es la pena por excelencia para sancionar la comisión de la mayoría de los delitos y que, la prisión preventiva, como medida cautelar, es la de mayor aplicación en la tramitación de los procesos penales. Nuestros sistemas de justicia están centrados en la pena de prisión.

Lo dicho hasta ahora, podría comprenderse por una institución penitenciaria en el marco de un sistema procesal penal inquisitivo, del cual, una de las características fundamentales era el uso arbitrio por parte del juez inquisitivo de la prisión preventiva, pero estamos hablando de una realidad penitenciaria bajo un modelo procesal acusatorio, que por denominarse como tal, indica que es respetuoso de los derechos fundamentales de la persona, y que, por tanto, no debería hacer uso indiscriminado de la prisión preventiva, sin embargo, su dinamismo, después de diez años en vigencia en nuestro país, sigue con el vicio, y con mayor dureza, del uso desmedido de la prisión preventiva, lo cual no sólo repercute en la violación de los derechos humanos del procesado, sino que fortalece el grave fenómeno de la sobrepoblación penitenciaria. En esta línea de pensamiento, concluye una investigación que ILANUD llevo a cabo entre los años 2005 a 2010, sobre las “reformas al sistema de justicia penal en Japón y América Latina: Logros problemas y perspectivas”, que la prisión preventiva es una institución “concebida como un recurso extraordinario de ultima ratio se emplea de manera casi sistemática en los diferentes países de la región, a pesar de su carácter aflictivo y de la grave situación de hacinamiento que se presenta en la cárceles de América Latina”.
Sin dudas, estos procesos de avances y crisis de las instituciones penitenciarias, son de marchas y contramarchas, solo esperamos que la idea de mejores instituciones penitenciarias respetuosas de los derechos humanos sea una idea que pueda de futuro consumarse en nuestra realidad hemisférica y nacional. Trabajos como el presente, no dudo, colaboran en esta línea de dignificar a las personas privadas de libertad.

Managua, 3 de julio de 2012

Sergio J. Cuarezma Terán
Profesor de Derecho penal
Instituto de Estudio e Investigación Jurídica (INEJ)

11 comentarios

  1. karla Nicaragua dice:

    en horabuena la publicacion de este libro, necesito saber donde lo consigo.

    saludos

  2. Primero felicidades por el libro, y en segundo donde lo puedo comprar.

  3. Gioconda dice:

    En primer lugar felicitarlo por su libro, 2do. lugar donde lo puedo comprar.
    mis respeto

  4. Dr. Oscar D. Carrión Orozco dice:

    Seria interesante ver como se aboran los derechos de los reos que son violentados y pisoteados todos los dias por las autoridades del SPN. Me consta no obstante, la afabilidad en particular del Dr. Centeno, sin embargo el resto de autoridades trogloditas y cavernarios de acuerdo a como tratan a algunos reos y a sus familiares ha dejado la impresión de que en Nicaragua sumado a la precariedad de condiciones y al hacinamiento; la sensación de que tenemos un sistema penitenciario inhumano y cruel; degradante y degenerador de la conducta de los detenidos.
    Felicito al Dr. Centeno por la obra y espero que pueda enfocar con objetividad todas esta tristes realidades en el sistema penitenciario nacional.

  5. manuel lopez calero dice:

    felicidades Dr Centeno. po su labor y por compartir con todos esta obra.
    deseando que las autoridades de la CSJ y el SPN la tomen en cuenta
    saludes.

  6. Inej dice:

    Este texo pueden encontralo en la libreria de su preferencia. Anunciamos que el INEJ en los próximos dias lo tendrá publicado en version electronica. Gracias por sus comentarios

  7. maria alvarado dice:

    felicitaciones!!! es una obra muy interesante que me ha servido de mucha ayuda para mi tesis, es esncantador el abordaje sobre los antecedentes del Sistema Penitenciario y como quedo a la historia esas penas crueles e inuhmanas, por lo menos muchas de ellas.

    1. maria dice:

      maria alvarado cordero, Nandaime, Granada.

  8. alba suazo huete dice:

    MUCHAS FELICIDADES AL DR. CENTENO POR ESTA OBRA TAN NECESARIA E IMPOTANTE ,EN EL DESARROLLOY APLICACION DE LA LEY PENITENCIARIA ,EN NUESTRO PAIS .AQUI,EN NUESTRO PAIS .A PESAR DE TODAS LAS LUCHAS Y REFORMAS QUE SE HAN HECHO TODAVIA SE LE VIOLA ALOS RECLUSOS SUS DERECHOS ,ELEMENTALES ,Y CONSTITUCIONALES ,Y LOS PRICIPIOS PROCESALES,, PRINCIPIOS PENALES HA ALGUNOS REOS QUE CONZCO.COMO PUEDE SER POSIBLE QUE UN SENOR QUE FUE CONDENADO POR HOMICIDIO HACE UN ANO Y OCHO MESES ESTE TODAVIA EN UNA CARCEL PREVENTIVA DEL MUNICIPIO DEL ALMENDROJURIDICCION DE LA GUINEA .SIN COMER ,NI BEBER ,A VECES COME HA VECES NO ,CUANDO DEBERIA ESTAR YA EN EL CENTRO PENITENCIARIO DE JUIGALPA,…SINEMBARGO ESTA CONFINADO EN UNA CARCEL PREVENTIVA DE LA POLICIA DEL ALMENDRO,CREO QUE HA ESTE SENOR SE LE ESTAN VIOLENTANDO SUS DERECHOS CONSTITUCIONALES,, CREO QUE HA PESAR DE TODOS ESTAS ARBITRIARIDADES SIGO CREYNDO QUE NUESTRO DERECHO PENAL ES HUMANO Y JUSTO,,Y NO TIPONAZIS QUE ENCARCELABAN HA LA GENTE Y NO LASACABAN HASTA QUE ESTABA MUERTA,,,Y CREO QUE TANTO LAS AUTORIDADES DE LACORTE SUPREMA DE JUSTICIA ,COMO LAS AUTORIDADES PENITENCIARIAS DEBEN DE REVISAR ESTE MANUAL DEL DR. CENTENO Y VER COMO PUEDEN MEJORAR EL TRATO HA LA COMUNIDAD DE RECLUSOS EN TODO EL PAIS…..

  9. Eddy Ricardo Aleman Cruz dice:

    mente felicitarlo por la excelente idea de escribir esta obra, que sera de gran apoyo para estudiantes,y profesionales del derecho, asi como a los organismos de derechos humanitarios. excelente.donde puedo comprar la obra.

    Eddy Ricardo Aleman Cruz. El Tortuguero,06 de Julio de 2013, RAAS, Nicaragua.

  10. Mauricio dice:

    hola, me llamo mauricio, estoy detenido en una prisión federal en las afueras de buenos aires, Argentina, soy estudiante universitario por un programa de la Universidad de Buenos Aires en contexto de encierro, y desearía si me pupeden enviar a mi mail información sobre la forma en que se aplican las leyes de ejecución de la pena en vuestro país ya que me interesa sobre manera a los efectos de analizar las posibilidades de sugerir mejoras a nuestro propio sistema. un gran abrazo y muchas gracias. Mauricio Gutiérrez

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