Bankia: incontrolados y controladores

Bankia: incontrolados y controladores

JOAN J. QUERALT

Ha pasado lo que tenía que pasar: una querella, aunque sea por la vía espuria de un partido político, ha sido admitida trámite contra 33 consejeros de Bankia y banco financiero y de Ahorros y estas dos entidades. Los delitos imputados: estafa, apropiación indebida, varios delitos societarios y maquinaciones para alterar el precio de las cosas. El ministerio fiscal, que no tuvo el coraje de interponer la querella, sí la ha apoyado. Junto a su admisión, el juez ha acordado cinco folios de diligencias, testificales y documentales, que tendrán efectos devastadores.

Tanto querellados como testigos deberán, entre otras cosas, declarar –los primeros podrán callar constitucionalmente– sobre las circunstancias de la fusión de las siete cajas que dieron lugar al Grupo Bankia, sobre la información que dieron al público sobre sus activos para ofertarse a mercados primarios y secundarios, así como sobre las retribuciones de toda índole de sus consejeros, planes de pensiones e indemnizaciones, incluidos. Entre los testigos figuran el ex gobernador del Banco de España, el otrora locuaz  Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y el discreto presidente dela Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Julio Segura. Falta empero, una pieza fundamental: citar al auditor que autenticó las cuentas para que en julio del 2011 Bankia saliera a bolsa y que menos de 10 meses después se negó a Certificar las cuentas del… 2011. Pasar la acción de 3,7 euros a los actuales 0,90, esto es, un 75 % de

Minusvalía, requiere algo más que una explicación.

A partir del 23 de julio veremos un desfile de querellados y una serie de testigos de relumbrón. Asistiremos a silencios embarazosos, a incomprensibles pérdidas de memoria, a sudores y temblores de capitanes de empresas y asimilados, que apenas llegan a timoratos chusqueros. Se les preguntará a controlados y controladores, cómo, si a todas luces el engendro de Bankia no podía llegar a ningún puerto, se permitió o,

Acaso, se impulsó el desmadre que estamos viviendo. Las respuestas, de haberlas, serán abracadabrantes.

El fiasco bancario hispano se podía haber evitado si lo que se decía hasta el 2010, la agencia Moody’s incluida, sobre los supervisores hubiera sido cierto, es decir, si los supervisores hubieran supervisado. La normativa sobre el papel es de lo más estricto; en la realidad, como estamos padeciendo, inefable: el desgobierno, para decirlo con suavidad, es la tónica imperante y los supervisores están aquejados de tortícolis: se han hartado de mirar donde no debían. Cierto es que el delito lo comete el delincuente, pero si el policía, sabedor de sus intenciones, se va a tomar un café y deja al malhechor campo libre, es responsable, cuando menos, como coadyuvante.

La lección de Bankia, y de los que vendrán, de algo nos habría de servir: que controladores, auditores

Incluidos, estén a la altura de las circunstancias y no haya que lamentarse a toro pasado.

Investigar, enjuiciar y, en su caso, condenar a unos directivos faltos de escrúpulos no es suficiente.

CATEDRÁTICO DE DERECHO PENAL (UB)

e-Periódico

Tomado: http://epreader.elperiodico.com/APPS_GetPlayerZSEO2.aspx?pro_id…

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