Principios programáticos

  • Profundizar la construcción de una dogmática jurídico-penal que asuma la dialéctica estado de derecho – estado de policía, debiendo el primero maximizar la contención a las pulsiones del segundo, y que reconozca la extrema selectividad del poder punitivo.
  • El derecho penal, en tanto saber destinado a programar jurisprudencia, debe habilitar el poder punitivo menos irracional, constituyéndose en dique de contención o barrera para el de mayor irracionalidad.
  • El derecho penal, como teoría jurídica, no puede separarse de la práctica sin grave riesgo de desequilibrio, en tanto debe orientar a la jurisprudencia.
  • El derecho penal no puede ser neutro, debe estar siempre del lado del Estado de derecho para contener las pulsiones del poder punitivo.
  • No puede haber Derecho penal que no sea garantista, en tanto las garantías procesales penales y penales sustantivas son la esencia del Estado de derecho.
  • El derecho penal debe mantener y perfeccionar las garantías de los ciudadanos.
  • El derecho penal latinoamericano no puede incorporar a sus construcciones dogmáticas el discurso sobre la sociedad de riesgo, sin advertir cuáles son los riesgos de los países en los cuales se han desarrollado estas ideas, que poco tienen que ver con la realidad de nuestros países y de los problemas propios de la región.
  • Promover una criminología en contacto con el momento empírico, objetivo alcanzable a través de la investigación y el estudio de campo.
  • Criminología que enfrente el desafío epistemológico de observar los elementos comunes a todos los desplazamientos de la prevención racional de crímenes masivos e indiscriminados hacia la negación del estado de derecho y el crimen de estado.
  • Oponer el conocimiento al racismo, antes que los saberes de la genética consagren diferencias biológicas y transformen la discriminación en privilegios genéticos
  • Una criminología abierta a la teoría social y política, y en diálogo permanente con diversas perspectivas criminológicas, asumiendo y ejerciendo una constante autocrítica.